Llevo unos cuantos años en el mercado, y mis canas me las han dado los productos difíciles: Inversiones, Onboarding y otros squads de Banco Santander, con toda su complejidad legal; el chat con IA de Legálitas, y el sistema de diseño de un proyecto para Porcelanosa.
También cofundé Viveendo Bem, una startup proptech que no salió adelante, pero de la que aprendí más que de muchos aciertos.
Hoy la IA me ayuda a explorar y prototipar más rápido. El oficio sigue siendo el mismo: escuchar antes de diseñar, entender qué necesita el proyecto y por qué, y trabajar con Producto, Legal y Desarrollo hasta que la decisión sea clara.
Como en la música, la técnica está para que no se note. Lo que tiene que llegar es lo que se siente al usarlo. Y prefiero hacerlo con gente amable y con talento. Sin humo.
Proyectos con estudios, startups y consultoras. Y con mucha gente buena detrás.
Cómo trabajo · 7 pasos
De la petición de negocio a la validación final, en siete pasos. Los pasos son los de cualquier proyecto. Lo que cambia en banca es lo que hay dentro de cada uno.
Ver cómo trabajo
Me implico en todo el proceso: descubro, pruebo,
me equivoco, itero y aprendo. Avanzamos juntos.
01La complejidad se tiene que entender.
Un problema complejo no siempre tiene una solución simple, pero sí debe tener una que se entienda.
02Hay más vidas aparte del usuario.
El usuario no está solo en el centro. Negocio, desarrollo y compliance también están ahí.
03Las cifras se tienen que explicar.
Si no sé de dónde sale una cifra, no la pongo en un caso. Solo me apunto las que sé explicar.
04La empatía empieza al lado.
Con el usuario, sí. Pero antes con quien trabajas cada día.
05La IA acelera. Yo decido.
La IA es parte de mi día a día, pero la decisión y la responsabilidad siguen siendo mías.
06El trabajo importa. Pero no lo es todo.
Quiero hacerlo con
gente buena en lo suyo.
Y mejor aún cuando se
cierra el portátil.